Cuando yo tenía tres años e iba al jardín Girasoles, tenía un novio, y estaba muy enamorada.
Un día mi papá me cambió de jardín sin previo aviso. Y yo muy preocupada y enojada, mientras estaba en el baño con mi mamá, le dije que culpa de ellos ahora no me iba a casar, que yo estaba muy enamorada y había perdido a mi novio para siempre.
Mi mamá, como toda madre de hija única, me cambió de vuelta al jardín donde se encontraba mi futuro esposo.
Cuando yo llegué al jardín, el señorito en cuestión, ya me había olvidado (seguramente no tenía otra novia por que yo era la única nena del salón), y cuando yo traté de acercarme, me tiró arena en la cara.Después de eso, si me quise quedar en el otro jardín.
2 comentarios:
como dice un sabio amigo "nunca pero NUNCA te enamores, apesta"
ojalá pueda ir, ojalá
historias como esas lo marcan a uno para todo el viaje.
(que lindo los areneros, yo quiero uno para mi balcón)
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